Cada par está elaborado a mano en Ciudad de México y puede presentar ligeras variaciones propias de los materiales naturales y del proceso artesanal. Sigue estas recomendaciones para conservarlo en mejores condiciones durante más tiempo.
LIMPIEZA
Retira el polvo y la suciedad con un paño limpio, seco y suave. Si es necesario, utiliza un paño húmedo y deja secar naturalmente.
Para acondicionar la piel, aplica una pequeña cantidad de crema neutra especial para piel lisa. Prueba cualquier producto primero en una zona poco visible y evita materiales abrasivos, alcohol, solventes o detergentes.
EVITA MOJARLOS
El calzado y su suela no son impermeables. Evita la lluvia, los charcos y el contacto con superficies mojadas, ya que la humedad puede afectar la piel, el forro y los adhesivos.
Si se mojan accidentalmente, retira el exceso de humedad con un paño absorbente y déjalos secar a la sombra, en un espacio ventilado. No utilices secadora, calefacción ni luz solar directa.
DÉJALOS RESPIRAR
Después de cada uso, permite que el interior se ventile y seque completamente antes de volver a utilizarlos o guardarlos. Alternar su uso también ayuda a preservar su estructura.
CUANDO NO CAMINEN, QUE DESCANSEN BIEN
Guárdalos limpios y secos en su bolsa de tela o caja, lejos del sol y la humedad. Rellena suavemente el interior con papel blanco o utiliza hormas para ayudar a conservar su forma.
Antes de retirarlos, desajusta completamente las correas, hebillas o cierres para evitar forzar sus componentes.
Las marcas, los pliegues y el desgaste gradual son consecuencias naturales del uso. Si observas algún desprendimiento o daño inusual, suspende su uso y escríbenos antes de intentar repararlo.
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